¿Qué perfil de empleado es el más buscado hoy en día? La formación y los estudios son evidentemente algo imprescindible para optar a la gran mayoría de puestos de trabajo, pero no lo son todo. Más allá de un título o un graduado, las empresas buscan personas capacitadas para trabajar en equipo, flexibles, autónomas, ambiciosas y seguras de ellas mismas, por nombrar solo algunas condiciones. A continuación, detallamos por qué los waterpolistas reúnen buena parte de esas características tan buscadas:

 

1. Los waterpolistas cuidan los detalles

Entrenamientos interminables y horas y horas de piscina para perfeccionar la técnica de lanzamiento, el pase o alguna filigrana. Los grandes waterpolistas saben que el éxito muchas veces depende de corregir esa pierna mal colocada o ese brazo demasiado inclinado. Los detalles son clave en el waterpolo y son los que van a hacer que un jugador sea superior a otro. Ese tipo de dedicación a los detalles nos puede dar la ventaja competitiva tanto en la oficina como en la piscina.

 

2. Los waterpolistas saben organizar su tiempo

Para compaginar deporte y estudios de forma exitosa es imprescindible aprender a gestionar el día a día. Desde bien pequeños, los waterpolistas entrenan prácticamente los cinco días a la semana, además de un mínimo de un partido cada fin de semana. Eso requiere, sin duda, una gran fuerza de voluntad y, sobre todo, capacidad suficiente para estar al día con los estudios, dar el máximo en los entrenamientos, sacar tiempo para descansar y comer y, también muy importante, encontrar momentos para la vida social. Esto traducido al mundo laboral incrementa la eficiencia y productividad del empleado.

 

3. Los waterpolistas pueden plantearse retos ambiciosos pero realistas

Campeonatos nacionales, convocatorias con la selección, jugar con la categoría superior, soñar con jugar en el primer equipo, premios MVP… Todo waterpolista entrena para lograr metas como estas. El trabajo con objetivos a medio y largo plazo siempre es más estimulante. Los waterpolistas entienden que los objetivos más efectivos son ambiciosos, pero alcanzables, y una vez que se fijan un objetivo, trabajan incansablemente para lograrlo.

 

4. Los waterpolistas saben como ser buenos compañeros

Prácticamente la totalidad de los trabajos requieren estar en contacto con otras personas, hacer reuniones, encargarse de tareas de las que dependen varias personas, etc. De la misma forma, el waterpolo es un deporte de equipo en el que no se contempla el éxito individual sin la ayuda de los compañeros. Además, en un deporte minoritario como el waterpolo, todo el mundo se conoce más y los equipos acaban formando una gran familia que va traspasa los límites de las piscinas. Los jugadores saben relacionarse, apoyar a sus compañeros en momentos de bajón y experimentar la sensación del éxito colectivo.

 

5. Los waterpolistas saben como afrontar tareas aburridas y hacerlas interesantes

Después de pretemporadas interminables en las que la natación con camiseta y el físico se convierten en una rutina, y de empezar las semanas con aburridas sesiones de natación, muchas tareas del mundo laboral podrán parecer bastante más interesantes. Los waterpolistas, tras horas de natación agotadoras, sabrán como hacer de una tarea monótona algo entretenido y, más importante, sabrán como mantenerse concentrados y atentos en todo momento.

 

6. Los waterpolistas saben como actuar bajo presión

Desde el lanzamiento de un penalti en un partido cualquiera hasta la disputa de la final de un campeonato nacional o internacional. La presión es algo constante en el día a día de un waterpolista: partidos ante rivales directos, situaciones de hombre de más en las que solo vale anotar gol o momentos en los que un brazo en el lugar adecuado puede impedir el gol de la victoria del equipo rival. Aplicado al ámbito laboral, todo este esfuerzo bajo presión resulta muy útil para afrontar cualquier presentación o discurso público o para lidiar con todas aquellas tareas que vienen con fechas límite.

 

7. Los waterpolistas son gente fácil de motivar

Lo más importante que los waterpolistas aprenden de sus años de entrenamiento es cómo mantenerse motivados tanto en los momentos de diversión como en los difíciles. Los entrenos previos a un partido importante o las charlas del entrenador antes de saltar al agua son ejemplos claros en los cuales los waterpolistas sienten ese cosquilleo necesario para poder darlo todo el día que llegue el partido. Si bien los títulos y las victorias son agradables, la motivación real proviene de mejorar. Trabajar duro en lo que puede parecer una tarea ingrata para mejorar y beneficiar al equipo en su conjunto.

 

Artículo inspirado por «7 reasons why hiring a swimmer will enhance your company», Swim Swam