Por Xabi Gómez.

El Club Esportivo Hebraica de Sao Paulo estará en Barcelona la presente semana y contará con el asesoramiento de BIWPA a lo largo de su estancia en la ciudad condal. El equipo brasileño ha venido con la categoría infantil pero también cuenta con dos cadetes para aprovechar la oportunidad de conocer la ciudad y, entrenar con los mejores medios posibles. Nada más aterrizar el pasado domingo, pudieron disfrutar de las oportunidades que ofrece Barcelona y, acudieron como espectadores al partido entre el F.C. Barcelona y el Atlético de Madrid. Una experiencia inolvidable para estas promesas del waterpolo brasileño.

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Su presencia en tierras catalanas se divide en dos partes. En primer lugar, estarán en el CAR de Sant Cugat tutelados en todo momento por nuestro técnico BIWPA Dani Gómez. Durante las mañanas, las sesiones estarán orientadas al aprendizaje a través de vídeos y posteriormente con sesiones de técnica individual por fases del juego. Siempre bajo la metodología que habitualmente utiliza BIWPA en sus campus. Por las tardes, en las mismas instalaciones del CAR, los chavales podrán poner en práctica los conocimientos que vayan adquiriendo a través de varios partidos con equipos locales como el Rubí y el Sant Feliú.

En la segunda fase de su estancia, el equipo brasileño se desplazará a la propia ciudad condal donde aprovecharan las mañanas para visitar la ciudad y conocer los muchos entresijos culturales que esconde Barcelona. Por la tarde, disputarán partidos con equipos infantiles del CN Barcelona, Horta y Poble Nou. Sin duda, una experiencia única para todos los chavales que podrán ‘competir’ y mejorar su juego individual y colectivo que, en su país natal, sería difícil de reproducir.

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Hebraica Sao Paulo, una historia peculiar

Este club tiene un recorrido histórico muy llamativo. Nació en la década de los 50 gracias a la comunidad hebrea -de ahí su nombre- de la ciudad brasileña debido al descontento social existente por aquel entonces en materia de juventud. Fueron en un primer momento, 400 socios los que compraron los terrenos donde se levantarían los primeros cimientos de unas instalaciones que hoy en día albergan multitud de disciplinas deportivas.

En su origen, fue un lugar de encuentro para los judíos de la localidad, donde ofrecían un espacio social y recreativo a sus socios. Rápidamente la sociedad creció a ritmos vertiginosos siendo reconocida por su papel en la comunidad y, especialmente, entre los más jóvenes. La década a partir de los sesenta, sirvió para que el Club, además de ofrecer diversas iniciativas sociales, impulsará el deporte a nivel más competitivo, desembocando finalmente en un club de prestigio cuyos deportistas han sido laureados a nivel nacional e internacional.