Por Emma Briones

Eugeni Ballarín (Barcelona, 1970) lleva casi 40 años alrededor de la piscina. Su trayectoria deportiva le ha llevado de su club, el CN Catalunya, a llevar el equipo de aguas abiertas de la RFEN y, desde hace cuatro años, es el director deportivo de la Federació Catalana de Natació.

Director deportivo de cinco disciplinas

Mi tarea principalmente es seguir las directrices que nos marca la junta directiva en cuanto a los proyectos deportivos y coordinarlos. Además de coordinar las direcciones técnicas y las relaciones institucionales (con el CAR, con los clubs…).

Además de organizar la primera Supercopa de Europa que incluye la competición masculina y femenina en la misma ciudad.

Es muy difícil que un equipo masculino y un equipo femenino del mismo país sean campeones y que, por tanto, haya alguien que quiera solicitar hacerlo conjuntamente. El hecho de haberla realizado en Barcelona, con las dos competiciones, es un reclamo importante.

Una campaña de marketing

Que no se repetirá a menos que la LEN haga que la competición sea más importante de lo que es, más atractivo. Tal vez Barcelona sea el punto de partida para que la LEN se plantee buscar esto. Es complicado, ya que esta competición, que organizamos junto a la RFEN acaba teniendo un coste importante.

Pese a agotar las entradas en 24h…

Nuestro objetivo era tener la grada llena, era en casa, y tenía que ser una gran fiesta del waterpolo catalán. Así que hicimos unas entradas que tenían un precio 0, pero el proceso de obtención de la entrada obligaba a tener una mínima intención de participar el día de la competición. Debías inscribirte en la página, con un correo electrónico, ir a buscar las entradas… Llenamos las gradas con gente que quería ver los partidos.

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La Supercopa, la Final Six, el Mundial… ¿Qué tiene Barcelona?

Barcelona tiene una historia muy grande con los deportes acuáticos, desde el primer europeo en 1970. Además con los Juegos Olímpicos Barcelona hizo un cambio muy importante hacia el deporte. Barcelona también cuenta con una red de clubes de natación muy potente, no sólo en la ciudad, sino también en la provincia.

¿Es solo el deporte?

La historia de la ciudad con los deportes acuáticos pesa, es una familia muy fuerte que siempre está latente. Además la ciudad está teniendo un posicionamiento de gran nivel en diferentes campos: turismo, economía… La marca Barcelona atrae mucho, y en estos deportes más.

¿Habrá entonces más competiciones internacionales acuáticas en Barcelona?

La FCN y la RFEN queremos organizar el Europeo de Waterpolo de 2018 en Barcelona. Es un tema que está aún en proceso, tenemos las instalaciones y el soporte del Ayuntamiento. Esperamos poder confirmarlo de cara a la primavera de 2015.

¿Y otro mundial?

Yo estaría encantado, es muy bonito formar parte de estos acontecimientos. A nivel federativo e institucional es más complicado, es mucho dinero. De hecho el último mundial lo organizamos por accidente.

¿Accidente?

Se tenía que hacer en Dubai y, a falta de año y medio, Dubai anuncia que no lo va a hacer. Es una situación de emergencia y la FINA piensa en Barcelona. La ciudad es atractiva, tenemos una gran capacidad de organización y las instalaciones ya existen, pero no estaba previsto.

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Hablando de la FINA, ¿cómo puede afectar la nueva normativa al waterpolo?

No lo sé. En todo este tipo de federaciones internacionales los cambios son muy complicados. Y una modificación como esta no es fácil, porque hay gente a la que le interesa que el deporte siga siendo como es ahora, porque así ganan. Es cuestión de hegemonía y posicionamientos.

Política.

Cada uno mantiene su posición dentro del deporte. Las modificaciones son complicadas. Y desde la primera propuesta, que preveía cambios muy importantes, todo se ha ido diluyendo. Si al final hay modificaciones, el público general no las va a visualizar.

La normativa es el gran debate del waterpolo actual.

Sí, pero espero que los cambios que se hagan, se hagan bien. Si el waterpolo quiere crecer, debe tener un reglamento que sea más fácil, que puedan entenderlo aquellos que no lo conocen, el público general.