Hablamos con dos generaciones del polo acuático brasileño. La familia Vergara lleva toda la vida en la piscina. Primero de la mano del padre Leo ‘Paraíba’ Vergara y, después, Rafael que a día de hoy está entrenando en España en el Atlètic-Barceloneta.

 Leo comenzó en la década de los setenta a jugar a waterpolo en el Estado de Paraíba. Pasó por diferentes clubes e incluso fue convocado con la selección junior y absoluta donde disputó competiciones internacionales. Pero, llegó un momento de su carrera que tuvo que dedicarse a su vida laboral en detrimento del deporte.

 Sin embargo, tras una etapa fuera de las piscinas tuvo la oportunidad de volver para dirigir a un equipo desde el banquillo. Ahí siguió el idilio entre la familia Vergara y el polo acuático. Una historia que a día de hoy, tanto el padre como el hijo han seguido.

 Después de varias estancias, es al mando del Hebraica cuando Leo Vergara consigue uno de los títulos más preciados para los clubes brasileños: el Campeonato Paulista. Fue además, el primero para el Hebraica en su historia. Un hito que aún hoy recuerda con emoción. Tras 14 años en Hebraica, actualmente desarrolla sus funciones como Director Técnico en el Painheiras donde continua trabajando con los jóvenes como siempre ha hecho.

 Por su parte, Rafael Vergara desde que era pequeño y acompañaba a su padre, se quedó encandilado de este deporte. Ha acompañado a su padre casi siempre en su carrera deportiva.

Pinheiros, Hebraica, Painheiras… y ha seguido también la senda con la selección brasileña.

 Pero para un joven ambicioso como Rafael, Brasil es un país limitado para evolucionar en este deporte. Por esta razón, y viendo la progresión que obtuvieron los hermanos Perrone, Rafael Vergara decidió cruzar el Atlántico en busca de un nivel más competitivo.

 La primera visita a España fue de la mano de Brasil, para luego probar suerte en CN Sabadell y posteriormente en Sant Andreu, hasta recalar finalmente en el CNAtl-Bta. Confiesa que entrenar junto a las estrellas del Barceloneta es un sueño y el apoyo de sus compañeros es constante.

 Nos dice que se quiere quedar en España y seguir trabajando duro para conseguir el máximo nivel posible y aspirar a sus sueños. Y concluye dando un mensaje a los jóvenes que como él quieren llegar a lo más alto: «Que intenten salir de Brasil lo antes que puedan».

 Cuando hablamos de la selección brasileña y de todas las novedades que se están sucediendo en el país carioca ambos coinciden. Alaban la trayectoria de Rudic pero confiesan que a pesar de que su trabajo está siendo bueno, no acaba de comprender la realidad brasileña y no está muy dispuesto a colaborar con otros entrenadores y compartir conocimiento.

 En este apartado, Leo, más conocedor de la verdadera situación del polo acuático en Brasil es tajante. Dice hablar claro. Pone un ejemplo para dejar en evidencia a las autoridades de la Confederación brasileña. Mientras que Rudic y las nacionalizaciones de jugadores foráneas que han llegado con él se están embolsando miles de dólares todos los meses, la selección junior masculina del país no viajó al Mundial de Almaty en 2015 por «falta de dinero» según el presidente de la Confederación. Algo que a Leo se le escapa de las manos y no acaba de entender cómo es posible que no se apueste decididamente por el futuro y como se hace por el presente.